Las perversiones son una configuración particular de goce, cuyo análisis es absolutamente atinente a nuestra actualidad. Múltiples películas muestran personajes de estructura perversa o bien, con rasgos perversos. El analista debe entrenar su ojo clínico para situar el campo de las perversiones por fuera de las clásicas formas sexuales. Transmitir las perversiones acotadas sólo a esto constituye un serio problema en la formación de los alumnos. La ley y el principio del placer se hacen uno en el derrotero perverso y encaminan al objeto de la pulsión –lo que en ciertos momentos coincide con el semejante- hacia la pulsión de muerte, condición de cumplimiento del deseo de nuestro Sade.
La perversión en términos psicopatológicos ¿es una enfermedad o habla de nuestra naturaleza? ¿Se trata sólo de trastornos que se definen por la presencia de “desviaciones” sexuales? No. De ninguna manera.
Por otro lado, es necesario distinguir el discurso perverso en sentido del habla cotidiana, del discurso perverso en sentido estricto, esto es, en términos psicopatológicos.En tercer término, se vuelve necesario distinguir las diferencias que hay entre el fantasma en la neurosis y en la perversión, concepto éste que implica que las posiciones de los distintos personajes, sus modalidades de goce y su relación con el objeto de la pulsión toman un relieve absolutamente distinto.
En último término, metapsicológico, hablaremos de la operación psíquica que da lugar a un funcionamiento perverso: la renegación –a la cual nos referiremos, y de la que se habla mucho- y la represión, coexisten en un psiquismo marcado por la escisión del yo en el proceso de defensa. Cuesta trabajo creer que después de tantos años, no se señale lo suficiente este funcionamiento bifronte y sus consecuencias, asi como la dificultad que supone percibirlo, para aquellos sujetos que rodean a quien tiene esta estructura. De igual modo, la enorme dificultad técnica que implica para el psicoanalista y sus maniobras.